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¿El por qué de la página?

Porque mi hijo Edgar ha sido una víctima de la ambición del Dr. JAIME MULET MELIÁ (jefe del servicio de cirugía cardíaca del Hospital Clínico de Barcelona) que le utilizó como banco de pruebas, con el único fin de publicar sus “trabajos”. Esta misma ambición era compartida con el Dr. Carlos Mortera, que estaba en el mismo centro como cardiólogo y también estaba en el Hospital San Juan de Dios como jefe del servicio de cardiología; él fue quien atendió a mi hijo hasta el día de la operación de corazón a la que fue sometido el 26 de Octubre de 1994. Una vez terminada la intervención, los dos salieron del quirófano muy contentos y satisfechos, porque según sus propias palabras había sido un

éxito que esperaban publicar y llevar a congresos. Espero que no tuvieran más “éxitos“ como la intervención que hicieron a mi hijo Edgar, que sobrevive desde entonces en estado vegetativo (coma vigil), enlazando todo tipo de infecciones y precisando atención médica continua.

Porque el Dr. Mulet, desde que dejó a mi hijo en este estado y hasta el día de hoy, no se ha dignado en darnos una explicación, ni se ha interesado jamás por el estado de salud de Edgar, a pesar de habernos cruzado con él muchas veces dentro del hospital. El mismo comportamiento, desde entonces, ha tenido el Dr. Mortera. ESTO NO ES HUMANO.

Mi hijo también ha sido víctima del corporativismo de los médicos. El Dr. Mulet tenía mucho peso entre sus colegas y más en el Colegio de Médicos; a éste le enviamos un requerimiento notarial dirigido a su presidente, Dr. Bruguera, contándole lo que habían hecho con la vida de nuestro hijo. Su respuesta fue que no podían entrar en el tema por estar éste en litigio. En mi opinión, esto no tiene nada que ver, ya que son dos vías paralelas.

El forense Javier Dolado también hizo gala de su corporativismo en el informe que le pidió el juzgado, en el que concluyó diciendo que las lesiones que sufría mi hijo eran atribuidas exclusivamente al riesgo de la intervención y en ningún caso a la asistencia prestada. Además, ni siquiera entró en lo que le pedía el juzgado, que era aclarar lo que pasó en el quirófano.

Capítulo aparte, merece la peritación. El corporativismo y el peso del nombre del Dr. Mulet motivaron que cuando el juzgado solicitó al Colegio de Médicos la comparecencia de tres especialistas (cardiólogo, neurólogo y pediatra) para la peritación, éstos fueran negándose sistemáticamente a la realización de dicha prueba pericial. Tras muchos escritos aceptaron el cargo los Dres. José María Puigdollers Colas (medicina general), Alberto Castro Cels (cirugía cardíaca) y José Antonio Muñoz Yunta (neurología infantil) . Entre la aceptación del cargo del primero de ellos a la del último transcurrieron ¡¡¡ DIECISÉIS MESES !!!.

Lo de estos tres médicos fue, si cabe, más ofensivo todavía, ya que hicieron su informe antes de tener en su poder la historia clínica de Edgar, cuando ésta aún no había salido del juzgado. Es evidente que se pusieron todos de acuerdo en decir lo mismo, que era un riesgo de la intervención, incluso dijeron que el desarrollo de la misma fue satisfactorio, como demostraba el estado cardiológico de Edgar. Tampoco entraron, por supuesto, en aclarar lo que pasó en el quirófano y, encima, tuvieron la desfachatez de pasarnos sus honorarios, a través de mi abogado; ni que decir tiene que no les pagamos, aparte de recurrir a la Audiencia su “trabajo”, como sería éste, que la  Audiencia les mandó repetir la pericial. En esa segunda ocasión, y quizás por problemas de conciencia, el cardiólogo y el de medicina general se negaron a hacerla. El gran protagonista fue el neurólogo Dr. Muñoz que ni conociendo, ni entendiendo ni sabiendo interpretar las gráficas de quirófano, se lanzó al vacío, en una desvergonzada ofensa a su mismísima profesión.

¿Por qué si quedarse en estado vegetativo (coma vigil) es un riesgo de una intervención extracorpórea, según dicen ellos, mi hijo Edgar es el único caso que ha sufrido estos gravísimos daños cerebrales irreversibles?. ¿Por qué no dicen que la lesión cerebral se produjo al prescindir de la técnica de la hipotermia en la segunda fase de la circulación extracorpórea, la cual durante 50 ó 60 minutos que duró fue realizada en NORMOTERMIA?. Esto sólo tiene un nombre: MALA PRAXIS MÉDICA.

Nuestro abogado, el Sr. Luis Carreras del Rincón iba acompañado por la Dra. Erika Mendoza, que vino desde Alemania (donde reside), en esa comparecencia y los jueces no la dejaron intervenir. No les interesaba la búsqueda de la verdad (lo primero que un juez debe buscar), ya que en la pericial que hicieron de mi hijo, la Dra. Mendoza y el Dr. Hans-A. Berger reflejan perfecta y detalladamente todo lo ocurrido en el quirófano, y que causó el gravísimo estado en que está mi hijo Edgar. Este informe nos representó un tremendo esfuerzo, ya que no nos facilitaron la historia clínica.

En todo el proceso judicial sólo nos llamó a declarar, en la vía civil, el juez Valdivia. Él me preguntó si el Dr. Mulet me había informado de que uno de los riesgos de la intervención eran los daños cerebrales que sufrió mi hijo Edgar. Mi respuesta fue contundente: NO, ya que de haber sido informada de ellos, JAMÁS le hubiese operado. Sólo me habló de un riesgo de muerte, pero que, este miedo a la muerte,  teníamos que vencerlo, porque no se podía privar a nuestro hijo de que tuviera una buena calidad de vida. El juez Valdivia no me hizo más preguntas y, dirigiéndose a la sala, dijo: “Todos hemos podido comprobar que nos dice la verdad y ha conseguido ponerme los pelos de punta“. Dijo que no iba a hacerme más preguntas y que utilizaría todos los medios con los que contaba para hacer justicia.

Salí de allí con la esperanza de que iba a cumplir lo que había dicho. La sorpresa fue que, en tan sólo una semana, dictó una sentencia demencial, ascendió y se incorporó inmediatamente a la Audiencia. ¡¡¡Qué casualidad !!!.

Este sistema sanitario, judicial y social ha fallado totalmente con mi hijo Edgar y su familia. Espero que llegue el día en que la responsabilidad patrimonial a la que se tiene derecho a reclamar a la Administración, cuando en un hospital te causan un daño mayor del que tenías antes de entrar, sea aplicada de oficio y se indemnicen económicamente todos y cada uno de los daños causados y de forma inmediata, antes de salir del hospital. Siendo así, establecido por ley, sería entonces la propia  Administración la primera interesada en depurar y apartar a estos médicos irresponsables y negligentes. Además, por supuesto, siempre quedaría abierto el derecho de las víctimas a denunciar a los responsables de esos daños, por vía penal o civil.

Porque el Sr. Manuel del Castillo Rey, gerente del Hospital San Juan de Dios, desde hace tres años, está intentando por todos los medios que nos llevemos a nuestro hijo Edgar de ese centro hospitalario. Ignoro la razón de esta actitud, pero, cualquiera que sea, es del todo injusta e ilegal, en el fondo y en la forma. El Sr. Del Castillo ha llevado esta situación hasta el límite de mis fuerzas, hasta el punto de verme obligada a ponerle una denuncia en el Juzgado el día 26 de Julio de 2006.

Porque es que lo que han hecho y están haciendo con mi hijo Edgar es tan deshumanizado, despiadado y cruel que tengo, como madre, la obligación de denunciarlo a través de esta página al mundo entero, porque no puede quedar silenciado tanto sufrimiento, tanta indefensión y tanta injusticia.

Tanto las víctimas de negligencias médicas como sus familias somos el colectivo más desamparado de esta sociedad, en la que algunos médicos parecen estar por encima de la Ley y muchos jueces se lo permiten. ¿POR QUÉ?.

Esta página es mi grito de justicia, justicia que seguiré reclamando mientras viva.

Anuncio del fallecimiento de nuestro hijo Edgar:

El día 19 de Diciembre de 2006 falleció nuestro hijo Edgar. En su corta vida ha sido una víctima, ha sufrido todo un calvario ante la indiferencia de un sistema (sanitario, judicial y humanitario) que no ha funcionado.